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sábado, 14 de septiembre de 2013

Memorias de Indhalia - (La Resistencia) - Prólogo (El Primer Acto)

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Título del relato: Memorias de Indhalia
Libro: La Resistencia (1º Parte triología)
Parte: El primer acto
Autor: Black Luffy (Iván Ledesma)

(El relato está corregido por los administradores de la red social Falsaria de la cual me fio, por eso, si encontráis algún error me lo comentáis, gracias)

Prólogo

No era un día cualquiera, el Centro de magia de Galbania se encontraba en celebración debido a su centenario como escuela para ser Brain.

El calor de aquel día asfixiaba a cualquiera y el aire sin movimiento no ayudaba a refrescarse. Era un mes de Marzo lluvioso y de la noche a la mañana había aparecido aquella atmósfera tan agobiante.
La Escuela de Galbania era bastante conocida, estudiaban más de mil personas y tenía una extensa propiedad con diferentes zonas recreativas o de estudio.

Yo me encontraba en el Muelle pequeño, era un lugar oculto entre un bosque que se encontraba en ese terreno, y allí no había apenas personas, debido a que había un muelle más grande y no tan inaccesible a pie como era este. Sólo se encontraba allí un monitor que vigilaba la zona, aunque en realidad lo que hacía era jugar a la videoconsola que tenían dentro de una caseta de madera.

Yo estaba sentado al final de la plataforma y tenía los pies en el agua, aquello me reconfortaba y me aislaba un poco del calor, refrescándome. Ya desde muy pequeño hacía lo mismo, incluso en el invierno e iba allí todas las tardes, lloviese o no lloviese.

Además se estudiaba con calma, sin ruidos de coches, ni de gente y sólo se escuchaban los pájaros y la naturaleza.

Solía ser una persona solitaria, ni tampoco tenía hermanos porque era una persona huérfana.
Mis padres habían muerto en un accidente al poco de nacer yo y fui adoptado por el Director cuando me encontraba en un orfanato, desde que tenía 2 años. Él era una persona soltera, sin pareja ni mujer y me había comentado que quería tener un hijo y por eso me había adoptado, desde aquella fui cuidado y educado por él.

Fui un chico excepcional desde temprana edad, siempre destaqué en las clases en las que estuvo por mi excepcional arte de la lucha y de la magia, nunca tuve problemas para aprender magias de todo tipo, excepto la de luz, aquel tipo de magia era el contrario que el mío, porque yo había nacido siendo mago Oscuro y siempre las magias opuestas eran las más complicadas de aprender.

Yo quería ser un Brain alquimista, significaba que un Brain podría ser un mercenario de élite para el bien pero sabiendo todos los tipos de magia existentes y controlándolos al 80%. Era la rama más difícil de aquella carrera y pocas personas lograban aprobarlo y licenciarse. Por el momento aún tenía que aprobar los exámenes, teóricos y prácticos y luego empezar la rama de Alquimista, aunque existían muchas carreras, como la de Brian Pirotécnico, Brian Penumbra, Brian de la Luz del Alba…etc.

Por el momento no habría problema en llegar a ser Brian, quedaban unos meses realizar los exámenes y poder aprobarlo, y además, siempre tenía todo aprobado con sobresalientes y había ganado muchos premios por mi dedicación a cada asignatura, aunque los que más me gustaban eran los de torneos de batallas, había ganado todos desde los 7 años.



Aquel día me encontraba observando el pequeño río que atravesaba y el agua estaba gélida, pero en esa zona no había corriente y eso garantizaba un baño tranquilo. Aunque ese día el agua parecía estar un poco brava y movía mis pies con un poco más de violencia de lo normal.

Por detrás escuché unos pasos bastante fuertes que movían la plataforma del muelle, que no era demasiado grande y además estaba hecha de madera y metal pero desde su construcción era muy sólida. Pude deducir sin mirar hacia atrás que sería el monitor que había allí y no me equivocaba, me di la vuelta cuando estaba justo detrás de mí y me comentó:

-Señorito Iván, su padre quiere que vuelva a su apartamento y se vista para la gala que hay dentro de dos horas – después de decirme eso, cogió aire para respirar como si le faltase por esa carrera, el chico era gordito pero parecía tener una buena agilidad.

-Muy bien, dígale que lo haré y que más tarde lo veré en la ceremonia- el chico asintió con la cabeza y se marchó con prisa otra vez hacia la caseta y allí supuse que hablaría con alguien a través del teléfono.

Me eché en el muelle y poco a poco mirando hacia el cielo, cerré los ojos y me quedé dormido, con el sol dándome en el pecho marcado y en la cara, aquello me había relajado mucho más.

De repente sentí una gran explosión junto con una gran sacudida en el muelle, con ese golpe caía al agua con fuerza y me desperté muy desconcertado. Subí a la superficie y pude observar que el sol se había ocultado, y una gran nube de humo en forma de champiñón que se perdía en el cielo. Salí del agua sin pensármelo dos veces volando y creando una gran ola.

Fui volando hacia aquel Champiñón y pude observar por el camino, los destrozos que aquella onda expansiva había causado. Debía haber sido una explosión monstruosa, porque estaba muy lejos el muelle y las ondas expansivas no suelen ser tan poderosas.

-¿Qué habrá pasado? – Me pregunté para mí mismo, y pude mirar al acercarme a la Escuela que el edificio central se encontraba en ruinas y que salían muchas llamas de todos los lugares – ¡Joder!

Se me llenaron los ojos de lágrimas al ver aquella escena tan dantesca, debido a que muchos cuerpos de Alumnos, Monitores, Profesores e instructores permanecían en llamas o sin vida.

Bajé al suelo y avancé por las llamas buscando supervivientes, y escuché por casualidad a una chica que pedía auxilio, fui hasta ella guiándome por la voz y la encontré tirada en el suelo, con una gran piedra en la pierna derecha y sangraba por la cabeza.

-¡Ayúdame por favor! No puedo salir y no me quedan fuerzas – dijo con una voz bastante desesperada, aunque no quitaba que fuese bonita. La ayudé sacándole la gran piedra con facilidad, y la agarré para sentarla fuera de las llamas y del humo más cercano.

-¿Estás bien? Dime qué ha ocurrido – Le dije mirándola fijamente, ella asintió con la cabeza que estaba bien y me comentó qué había ocurrido con pelos y señales, fue bastante aterrador.

-Estaba en la ceremonia con la mayoría de las personas, tu padre recitaba un discurso, pero en un momento apareció una persona, que no pude ver con claridad por estar lejos y con un dedo empezó a cargar una especie de hechizo que logró crear una explosión poderosísima que en mi vida había visto, justo en ese momento el Director logró conjurar un pequeño escudo aunque al estar tan cerca, no sé si habrá servido de mucho – comentó – Yo logré conjurarlo muy rápidamente y aunque me ha salvado la vida, no aguanté y salí despedida muchos metros, aunque logró no matarme.

-Espera aquí, voy a buscar más supervivientes y no intentes nada por favor, descansa, no tardaré – le dije y volví a volar, y a mirar más supervivientes pero no había nadie más. Entré en lo que quedaba del edificio y había bastante humo, pero tampoco logré localizar a nadie, subí al palco o lo que quedaba de él y vi que mi padre respiraba muy dificultosamente y se encontraba en un gran charco de sangre.

Me agaché y llorando, intenté curarlo con las magias de luz pero no lograba hacer demasiado por mi dificultad a la hora de realizar hechizos de cura. Desesperado intentaba una y otra vez curarlo pero sus palabras me frenaron.

-Déjalo, las heridas son demasiado graves y ni el mejor curador del mundo podrá salvarme – dijo con la voz un tanto apagada y fatigada. Con lágrimas cayéndome en su pecho no paraba de hacer esos hechizos, hasta que me agarró la mano y me comentó – Sabía que llegaría este día tarde o temprano, pero no pensé que fuese de esta manera…- estaba muy atento de lo que decía pero un gran estruendo y unos escombros del techo cayendo cerca de nosotros, pararon esa conversación y acto seguido miré para arriba.

Un gran monstruo asomó la cabeza rugiendo con mucha ferocidad, me quedé atónito y con mucho miedo. El monstruo empezó a destrozar todo el techo y mi padre me comentó:

-Vete, no podrás tú solo contra ese monstruo – decía con las pocas fuerzas que le quedaban. Le dije que no me iría sin él e intenté levantarlo pero no se dejó agarrar y con un pequeño hechizo que salió de su dedo índice, me tiró al suelo sin mucha potencia – Vete ya y matricúlate en el centro de Cuartenia…- nada más comentarme aquello, una luz y un ruido bastante fuerte delataron al monstruo que empezaba a cargar con la boca un poderoso ataque mientras volaba dentro de aquel Hall tan grande.

– ¡Corre!

El monstruo echó la bola como si la escupiese de su boca y fue directa hacia nosotros, a toda velocidad salté del pequeño palco y corrí entre los cuerpos y las llamas, cuando tocó aquella bola a mi padre, todo estalló de una manera espectacular. Una onda grandísima de fuego, iba avanzando mientras desintegraba todo lo que se le cruzaba por delante y yo corría con una velocidad muy alta, intentando que no me tocase, me encontré a la chica que se acercaba hasta mí andando en la mitad de mi camino pero la agarré como pude y con ella agarrada continué corriendo.

De repente aquella onda de fuego se frenó y se dejó ver un gran círculo de luz, y acto seguido se desvaneció dejando un gran cráter y sin dejar rastro de aquel edificio y de los cuerpos inertes.

-Qué ha pasado, por qué ha explotado todo otra vez – dijo la chica sorprendida después de haberla dejado en el suelo.

Le dije que no había sido yo, que un monstruo parecido a un Dragón lo había hecho él pero ella no parecía creerme sobre aquello – ¿Qué monstruo? Aquí no hay monstruos, sólo en la Zona de las Entrenamiento pero no tienen semejante fuerza…

La conversación se acabó cuando el Monstruo apareció volando entre el humo y a la chica se le cambió la cara. Saqué la espada y le grité a la chica que se escondiera, porque le iba a plantar cara Ella salió corriendo y se puso detrás de una pared que se había derrumbado.

Miré para aquel monstruo a los ojos, parecía un dragón con las alas muy grandes y de color blanco, con una cabellera muy negra como el azabache y que le llegaba hasta el final del cuello tan alargado que tenía, y una boca con unos dientes realmente largos y afilados, hacían de él un monstruo totalmente amenazador.

Bajó a toda velocidad hacia mí y me puse en una posición defensiva, y cuando llegó hasta mí lo esquivé echándome para un lado pero no logré evadir la arremetida que me hizo con sus garras y me dio en la cara, no muy fuerte pero salí igual arrojado unos metros. Fui arrastrándome hasta frenarme después de ceder la potencia de la embestida.

Me levanté y noté en la cara como sangraba, tenía una pequeña herida que me atravesaba desde el lado derecho de la frente, me bajaba por el ojo y llegaba hasta casi debajo de la cara pero no me llegó hacer demasiado daño en el ojo y podía abrirlo.

El Dragón dio la vuelta en el aire con suma rapidez y volvió a querer embestirme, pero esta vez, en posición defensiva logré esquivarlo engañándole y le propiné un espadazo en el ojo izquierdo, gritó de una manera escalofriante y se dio contra el suelo, arrastrándose y dándose contra los escombros que había en su camino, hasta que se paró por haberle cedido la fuerza que llevaba.

-¡Bien! ¿Lo has derrotado? – Dijo la chica saliendo de su escondite y sonriendo, le dije que se quedase oculta porque no creía que con ese golpe lo hubiese matado, habría que darle mucho más fuerte.

El Dragón se levantó de nuevo con un enfado muy curioso en sus rugidos y empezó a cargar de nuevo aquella bola de fuego pero esta vez le apareció alrededor un torbellino que significaba que estaba creando una fuerza muy fuerte.

Sin pensarlo dos veces, aparecí a su lado y le intenté dar un espadazo, pero echó a volar muy rápido. Estuvo a punto de tirar la bola pero un silbido lo frenó, luego cedió el ataque y se fue hacia una de las torres que quedaron en pie a lo lejos en la propiedad de la Escuela. Allí le esperaba una persona, no distinguía si era una mujer o un chico, y menos pude verle la cara. Aquella persona se subió al Dragón y se marchó volando del lugar a mucha velocidad, no quise seguirles porque estaba cansado y escuché sirenas de la policía a lo lejos.

-¿Qué ocurre aquí? –Pensé para mí, desconcertado por todo lo que había pasado, la explosión, el Dragón, ese personaje, qué relación tendría con la Escuela, porque mi padre me dijo que me fuese a Cuartenia, por más que pensaba no lograba sacar nada en claro.

La chica apareció andando coja y me abrazó por detrás, me dio las gracias y me limpió la sangre de la cara, curándome la herida con su magia pero la cicatriz me quedaría de por vida.

-Muchas gracias por todo, me llamo Beatriz y te estaré agradecida toda la vida, has logrado salvarme y evitar que muriese a manos de ese Dragón -comentaba – ¿Y ahora qué hacemos?

-Iremos a la escuela de Cuartenia, allí veremos lo que nos depara el futuro – le dije viendo como la Policía llegaba y me caían las lágrimas de rabia por la muerte de mi padre y sobre todo, por haberse destrozado el lugar donde me crié.

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