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miércoles, 7 de mayo de 2014

Capitulo 3 - Un pequeño pasatiempo

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Título del relato: Memorias de Indhalia
Libro: La Resistencia (1º Parte triología)
Parte: El primer acto
Autor: Black Luffy (Iván Ledesma)

Capítulo 3 – Un pequeño pasatiempo

Llegaba tarde a la primera hora de clase. Corría por los pasillos de todo el centro debido a mi cansancio del día anterior hizo que me quedase más tiempo en la cama.

No paraba de esquivar a personas que también llegaban tarde a sus clases y que se lo tomaban con calma. Cuando alcancé el pasillo del aula observé que se encontraban personas en la entrada charlando y me frené en seco con un poco de fatiga. Entré por la puerta al llegar y pude observar que estaban los alumnos de pie charlando y otros intentando estudiar, pero había demasiado ruido en aquella sala.

Cuando pasé delante de los alumnos estos se quedaron mirándome con una cara de desprecio y algunos de sorpresa. Avancé por la clase un poco incómodo hasta que me taparon los ojos por detrás:

-¿Quién soy? – Una voz por detrás algo conocida sonó por detrás de mí.

-No estoy seguro – le contesté aunque para ser sinceros debía ser Athenea porque era la única persona que conocía en ese centro.

-Vamos tampoco es tan difícil – su tono de voz se volvió más tierna que antes.

-¿Athenea? – Le dije aquello con un poco de duda porque su voz no era la misma que la de ayer y no estaba seguro de que aquella persona fuese ella, pero quise arriesgarme.

Dejó de taparme los ojos y me dio la vuelta completamente observando que no era Athenea, si no aquella chica que ayudé en el Centro de Galbania y no recordaba su nombre.

-Vaya, no me esperaba eso y veo que no te acuerdas de mí, que poca memoria tienes Iván.

-Lo siento, últimamente estoy un poco despistado y desde aquel día sólo quedamos una vez y tampoco sabía que estabas en este centro – Todo lo que le dije había sido sincero, ya que sólo habíamos quedado en una ocasión después de aquel día fatídico.

-Bueno llevo unos días aquí y por lo que sé tú ya llegaste ayer y por si no te acuerdas, mi nombre es Beatriz.
-Sí, y ya he tenido algún que otro problema.

-Ya me enteré de todo porque ahora en el centro no existe persona que no sepa el gran encontronazo que tuviste con Howard, por qué fue la pelea si se puede saber.

-Athenea la chica que he conocido tuvo un problema con ese chico y vi que la estaba maltratando y sólo la quise defender, pero todo se complicó y acabó en un combate bastante duro.

-No sé cómo defiendes a esa niña, se lo tiene merecido porque muchos compañeros dicen que es un poco pesada y que intenta sobresalir por encima de los demás.

-Pues no me pareció que fuese así ayer, es más, me ha parecido una excelente chica que sólo ha querido ayudarme – Pude observar que entraba por la puerta con una cara de pocos amigos y cuando nos pudo encontrar fue corriendo hacia mí.

-Hola Iván – Ella le puso una mirada un poco extraña a Beatriz y me preguntó qué tal me encontraba y esas cosas. Beatriz murmuró algo por abajo y se despidió de nosotros y se marchó para su sitio en el aula.

-Gracias por venir Athenea, esta gente me está poniendo de los nervios porque sólo saben cotillear, incluso esta chica que ha estado antes sabía que había llegado y tuve el problema con Howard.

-No te extrañes que la gente sea tan interesada por la vida de los demás, aquí en este centro suele pasar a menudo y cuando yo estuve con Howard todos lo sabían y luego me tacharon de lo que no soy.

-A mí no me has dado ningún tipo de impresión mala ni nada, además no hay que darle tanta importancia a lo que suelte la gente, pero reconozco que si que fastidia un poco.

-Ya, dímelo a mí, pero vamos a sentarnos porque lo más seguro que esta profesora llegue en un par de minutos.

Ella se sentó en la parte más cercana de la profesora y yo me senté con ella, aunque odiaba los sitios cercanos al profesor porque a veces me sentía incómodo de tantas cuestiones que me hacían. Estuvimos hablando otro ratito más de muchos temas hasta que llegó la profesora.

Al pasar por la puerta se cerró automáticamente y apoyó sus libros en la gran mesa que tenía. Se sentó con cara de pocos amigos y sonrió al ver que estábamos todos ya sentados.
-Buenos días a todos, hoy debo comentarios varios asuntos importantes. Pero lo primero es lo primero, me gustaría darle la bienvenida a otro nuevo alumno que se presentará al examen para ser Brain y me gustaría que diese una pequeña charla ahora, por favor Iván.

Me levanté con un poco de brusquedad y todos los alumnos pusieron su mirada en mí. Me sonrojé un poco y miré para Athenea, ella sonrió y yo comencé hablar con tranquilidad:

-Me llamo Iván Ledesma y vengo de Galbania. He decidido matricularme a este centro por su alto nivel a la hora de preparar a sus alumnos y por los buenos elogios que escuché. Me gustaría presentarme para ser Brain alquimista y llegar a ser un gran mago.
-Muy bien, puedes sentarte Iván.

Me senté en la silla de nuevo y Athenea me dio una pequeña caricia en la pierna como queriendo decirme que había estado bien y que había superado esa pequeña situación.

-Ahora debo comentaros una mala noticia que nos afecta a todos los alumnos aspirantes a Brain y los monitores del centro. Resulta que nos ha llegado un comunicado hace unos días del gobierno de Cuartenia solicitando la participación de los Brain en el conflicto de Frasia y Alemntia, por lo tanto el centro ha organizado que los alumnos aspirantes vayan a examinarse en la guerra.
Los alumnos se alteraron y algún que otro grito de sorpresa se escuchó en el aula. Todos empezaron hablar entre ellos y yo me puse un poco nervioso, y noté como Athenea me agarró de la mano con preocupación y entendí de nuevo su gesto.

-Silencio chicos, comprendo que su preocupación haya saltado así tan rápido, pero se ha pensado en las misiones que tendréis que hacer y serán realmente fáciles y sin riesgos.

<< Cada grupo de alumnos formados por un Brain, un Monitor y tres aspirantes y tendrán como misión realizar una limpieza en diferentes zonas asegurándolas y permaneciendo en ellas hasta que la Resistencia llegue a dichos lugares>>

-Señorita, ¿el ejército no se puede encargar? – Una voz interrumpió a la tutora que no pareció darle demasiada importancia. Aunque se lo tomó con bastante calma al contestarle.
-Señorito Aarón levante la mano cuando necesite realizar algún tipo de pregunta por favor – Su tono fue bastante pausado y tanto que parecía dormir a muchos en clase. –El ejército se encargará de nuestra entrada en el territorio y de que podamos realizar bien nuestras misiones.

Vi como Aarón maldecía por lo bajo y la profesora seguía comentando toda la misión y a los diez minutos sonó la sirena para el descanso. Ella se marchó sin llevarse sus libros al decir que volvería para decidir que miembros de la clase estarían en cada grupo.

Athenea y yo empezamos hablar sin movernos de nuestros sitios, a ninguno le parecía normal aquella misión porque podíamos morir y ninguno tenía realmente la experiencia necesaria para algo tan peligroso.

Yo miraba para la puerta de clase al ver que entraron unos alumnos un tanto especiales y con otro uniforme. Observé que había una chica en mitad de ese pequeño grupo como si los otros la escoltasen y era muy guapa.

-Iván, ¿me estás escuchando? – Dijo Athenea al ver cómo me quedé congelado al ver aquella chica. Al pareció se dio cuenta de aquello y me miró despectivamente.

Pasó su mano por delante de mi ara y pude dejar de mirarla. Me froté los ojos y me disculpé por haber sido tan grosero.

-Perdona, ¿quién es esa chica? – le dije con la cara bastante colorada y ella se acabó riéndose y con un tono bastante despectivo me contestó.

-Es Yuka, una de las personas más populares del centro y una de las mejores guerreras que he podido ver en mi vida. Sin lugar a dudas el dinero no le falta, pero dudo que puedas hablar con ella alguna vez, son muy quisquillosos.

Me quedé de nuevo mirándola y algo me incitaba a no dejar de hacerlo, era algo que me superaba. Athenea volvió a pasarme la mano por delante de la cara y dejé de volver a mirarla.
-Es normal que te quedes mirándola de esa manera, ya que le pasa a todos los hombres.

-A qué es debido eso.

-Cuando era pequeña estaba en uno de los laboratorios del padre porque es uno de los mayores investigadores de Galbania y de aquella le cayó una de las pócimas más fuertes de atracción y por eso es tan irresistible para todos los hombres.

-Vaya cosas la verdad, pero hay que reconocer que es guapa sin tener ninguna pócima ni nada por el estilo – Justo pasaron por nuestro lado en el pequeño pasillo que hacía las mesas.

-Ella es una chica difícil porque no le he visto con nadie más y sólo ha estado con un chico que despareció en una misión de Brain, lo lamentable de todo es que ella no estaba con él.

-¿Desapareció? – Le dije bastante sorprendido.

-Sí, fueron con él varios chicos que fueron asesinados, pero su cuerpo fue el único que no se encontró. Algo raro la verdad y muchos han pensado en que él fue el asesino, otros en que ha muerto y algunos que ha podido ser secuestrado, pero quien sabe.

Justo Yuka pasó a nuestro lado con aires de superioridad y no miró para nosotros e igual que sus compañeros. Se sentaron todos juntos en una de las mesas que había al fondo y empezaron hablar entre ellos sin mirar a nadie, era algo molesto.

-Ves ni siquiera ha mirado para nosotros sabiendo el problema que hubo ayer e incluso al ser nuevo ni ha tenido intenciones de ver cómo eres, es algo irritante y yo la odio.

-Bueno tampoco me importa mucho si me dirige la palabra o no, digamos que no la conozco y no me va a quitar el sueño.

La sirena volvió a sonar fuertemente y a los dos minutos la tutora entró por la puerta sin los libros. Llevaba únicamente un pequeño cuaderno que abrió nada más sentarse en la silla.

-Ahora os comentaré los nombres de los grupos y los alumnos de esta clase que estarán en cada uno de ellos. Por favor esto ha sido seleccionado por los tutores de cada clase y aleatoriamente, no discutan por si les agrada o no las personas que formarán dicho grupo porque no se permitirán cambios.

Empezó a comentar todos los grupos y sus respectivos nombres con los alumnos que lo formaban. A mí me tocó con Yuka, una tal Rebeca y un monitor llamado Alejandro, y lógicamente no conocía a ninguno. Yo quería estar con Athenea, pero a ella le tocó en otro grupo diferente y en una misión bastante alejada de la mía y ya no tuve esperanzas de verla en toda la misión.

Las clases terminaron habiendo pasado 3 horas y yo ya me encontraba bastante cansado. Nos fuimos los dos para la cafetería para probar los platos combinados tan ricos que tenían en su cocina y eran bastante famosos.

-Has elegido una buena elección, a mí me encanta la tortilla francesa, el lomo adobado y las patatas fritas – comentaba Athenea cuando le dije a la camarera cual era el plato que comería.

Estuvimos hablando sobre la misión de nuevo y sobre nuestras cosas para conocernos un poco mejor. Pude entender más la situación entre Athenea y Howard y ahora sabía porque se habían dejado. Las cosas habían sido demasiado difíciles para ella y sabiendo que dicha persona era un mal tratador, no debió ser agradable.

Mientras comíamos apareció por detrás de Athenea un chico que le dijo algo que me sorprendió bastante, pero me imaginé que era un buen amigo de ella porque se sentó sin permiso a su lado.

-Hola Athenea, qué tal con tu nuevo novio. Al parecer ya te has metido en líos con Howard por culpa de este chico.

Le miré con una expresión nada amigable y Athenea le dio un golpe en el hombro. Él se quejó con una expresión de maldad y luego sonrió con ganas, pero no le dijo nada más hasta que Athenea le dijo una cosa un poco chocante:

-No es mi novio y al menos Iván se ha metido en problemas con Howard por defenderme y no como otros que sólo se pasan el día de broma conmigo sin importarle lo más mínimo.

-Oye Athenea tú me importas mucho que para eso eres una gran amiga y de las que me cuida, y si Howard te hace algo ya sabes que mi magia del hielo es más poderosa que su oscuridad.

-Slash no me hagas reír, solo te importas tú y nadie más, nunca me has demostrado nada bueno hacía al respecto, pero aun así sigues siendo un buen amigo para mí.

-Bueno y no me vas a presentar a tu novio. Ya sabes que me paso todo el día buscándote a alguien y ahora me vienes con que lo encuentras tú solo y por lo que veo es una persona realmente fuerte.
Me quedé mirándole de reojo mientras comía de mi plato combinado que estaba realmente bueno y ella se rió aunque con un poco de timidez. Pude ver como se sonrojaba un poco.

-No es mi novio y lo acabo de conocer ahora, no me voy con el primero que conozco y perdona Iván que no te sienta mal. Es mi forma de pensar y ya sabes lo que pienso referente a este tema.
El chico se rió bastante aunque no comentó nada más, me miró y me extendió la mano. Lo interpreté como un gesto de cortesía y cuando le estreché la mano con fuerza sonrió:

-Me llamo David aunque puedes llamarme Slash, así es como me llaman mis amigos. Soy amigo de Athenea desde que teníamos muy temprana edad y siempre he estado a su lado para ayudarla aunque ella diga que no y quiero lo mejor para ella.

-Te comprendo, teniendo una amiga tan buena como ella yo también le querría lo mejor y que ningún imbécil se juntase para molestarla. Pero conmigo puedes tener tranquilidad que no le haré ningún daño.

-Eso espero Iván, bueno me voy a marchar que me empiezan las clases particulares de magia gélida, intento superarme en mi nivel de fuerza y estas clases me ayudan. Encantado Iván y Athenea no te sulfures que si necesitas un novio ya sabes dónde encontrarlo.

-No gracias, sabes que no eres mi tipo.

Él puso un gesto de descontento aunque a la vez gracioso y se marchó de la cafetería con prisas. Yo le he estado preguntando cosas referentes a este chico que me pareció que tenía un buen potencial a tener en cuenta y ella se reía mucho porque parecía tomárselo a coña, pero yo había notado algo especial en su fuerza y me preocupaba.

-Bueno Iván vengo ahora que tengo que ir al baño, no tardo mucho y no te vayas sin mí – Se levantó con una sonrisa de oreja a oreja y avanzó hasta los lavabos de la cafetería. De repente de nuevo me volvieron a tapar los ojos y yo me asusté porque no me esperaba tal acción.

-Ésta vez sé quién eres Beatriz, así que no me hagas otra vez la misma broma porque no cuela jajaja.
Me quitaron de los ojos las manos y pude ver como Beatriz se sentaba a mi lado con poca educación.

-Qué tal estás, ¿estás comiendo solo? – Ella se sintió algo interesada en mi situación actual y le comenté que estaba comiendo con Athenea, pero tuvo que ausentarse un momento. Ella habló conmigo hasta que llegó Athenea y se marchó como molesta, pero de muy buena gana y me dio un beso en la mejilla sorprendiéndome.

-Vaya al parecer tenéis buena relación Beatriz y tú- dijo con un tono no muy amigable Athenea. Yo me quedé bastante extrañado por el beso de Beatriz y por el comentario que había hecho Athenea, pero no quise decirle nada más que la verdad, que no la conocía y que ese era el primer beso que me daba en la mejilla.

Cuando acabamos de comer pagamos lo que habíamos consumido y me comento Athenea de ir a la zona de Entrenamiento donde todos los alumnos se ejercitaban para poder realizar bien sus combates y a veces se hacían batallas muy fuertes para saber quién era el más fuerte de algún clan o algo parecido.

Acepté ir hasta allí porque siempre me animaba a combatir con cualquier persona fuese un amigo o no. Me animé cuando llegamos allí y pude ver a alumnos como en una sala de espera preparándose para el combate. Cada grupo de personas entraba en unas salas que eran representaciones de una montaña bastante fea y que servía para realizar todos los combates sin miedo a destrozar el centro.

Cuando íbamos a entrar en una de esas salas justo se escuchó mi nombre por detrás y nos frenamos. Pude observar que se acercaba de nuevo Beatriz corriendo con un chico así alto, ancho de hombros y con pintas de tener fuerza.

-Perdona por molestaros ahora de nuevo, pero he visto que vais a ir a entrenar y me gustaría saber si queréis que nosotros dos entrenemos con vosotros, y como llevamos toda la semana entrenando solos…

Miré para Athenea y ella puso gesto de indiferencia e interpreté que le no le importaba que estuviesen con nosotros luchando, pero me hubiese gustado pelear a solas con Athenea para saber su potencial.
Entramos los cuatro en la zona y pude observar que aquella sala era inmensa y parecía no tener fin.

Yo estaba encantado de poder luchar en esta zona porque se veía interesante para la lucha, así que saqué mi espada de la nada como siempre y empecé a correr como un loco hacia adelante, aunque me frené de repente provocando un golpe de aire por detrás.

-¿Quién quiere ser el primero en luchar contra mí? – Me puse en pose de combate y Athenea sacó igual que yo su arma, pero al parecer no era una espada porque su forma delataba que era una katana.

-¿A ver qué puedes hacer contra mí Iván? Recuerda que eres débil a mi magia y mucho más que yo a la tuya, ¡en guardia!

Empezó a correr hacia mí con mucha rapidez y levantando la tierra por detrás con mucho polvo y yo antes de que llegase le hice un gesto con los ojos abriéndolos bastante y una pequeña explosión delante de ella la frenó en seco.

Cuando se dispersó el humo que generó mi explosión no estaba allí Athenea y yo no pude saber donde se encontraba hasta que vi una luz intensa cada vez haciéndose más grande sobre mi cabeza.

Miré para arriba y no pude hacer nada, una bola de luz me alcanzó de lleno provocando una explosión mediana. Eso hizo que una onda expansiva poderosa se expandiese por la zona empujando a Beatriz y al amigo de ella unos centímetros.

-Vaya pensé que lograría evitarlo – dijo Athenea por lo bajo mientras el humo se hacía cada vez más espeso y las piedras caían del cielo debido a la fuerte explosión.

-¡Athenea buen golpe! – le grité desde un pequeño montículo a unos 100 metros del cráter que provocó su explosión. Ella se giró rápidamente, pero fue incapaz de esquivar mi acometida con mi espada que logró golpearle en el estómago y salió despedida contra el suelo con mucha fuerza.
Acto seguido logré aparecer antes de que se levantase enfrente de ella y con cara de susto vio como mi espada quedó cerca de sus ojos. Pero no quiso entender que era un signo de que ya estaba derrotada y me golpeó en el costado haciendo que cayese de lado. Me arrastré un poco en la tierra y ella se reía mientras corría hacia mí con unas bolas de luz en la mano y luego las lanzó, pero las esquivé con rapidez impulsándome con la mano contra el suelo aunque se quebrajó por la fuerza unos 20 metros a la redonda.

Las bolas de luz explotaron y por el humo no pude ver a Athenea que ya estaba arriba de mí, me frené en seco con fuerza y ella recibió un viento muy fuerte por el golpe de aire.

-¿Cómo has llegado tan rápido? – Le pregunté mientras ella tenía una sonrisa de oreja a oreja. Ella no contestó y su espada de repente empezó a brillar, yo coloqué la espada en posición defensiva y se lanzó. Las espadas chocaron provocando ondas expansivas que parecían hacer temblar todo el suelo a pesar de la altura.

-¡Eres bastante fuerte Iván! No me esperaba que aguantases la primera honda de luz que te he lanzado, fue algo sorprendente – decía Athenea cuando se echó para atrás para dejar de golpearme.

-No es para tanto aunque mi fuerza puedo aumentarla mucho más de lo que piensas, pero estoy poco acostumbrado a luchar contra chicas y menos con una tan guapa como tú.

Aquello la dejó con los ojos bien abiertos porque se sorprendió por mis palabras y yo aproveché esa sorpresa para apareceré a su lado y darle un golpe en todo el costado que provocó que cayese a toda velocidad al suelo, pero antes de que se estrellase la agarré.

-¿Estás bien Athenea? No era mi intención hacerte daño – ella se agarraba el costado con cara de sufrimiento y yo con la poca experiencia para sanar, intenté aliviar su dolor y funcionó porque su cara volvió a ser la misma y puso cara de enfadada.

-¡Eres tonto! – gritó Athenea dándome una colleja muy fuerte, yo la solté y cayó al suelo. Se tocó el trasero porque cayó con el culo y se dolió de nuevo aunque esta vez se levantó rápido.
-Jo por qué me pegas – le dije un poco confuso.

-Porque me dices esas cosas de que soy guapa y lógicamente me sorprende, y claro te has aprovechado que me he quedado algo extrañada, pero esto no queda aquí – saltó hacia atrás y con la pierna me dio en toda la cara haciendo que cayese al suelo con fuerza.

Me levanté con dolor en la boca y pude comprobar que estaba sangrando abundantemente. Miré para ella que se reía y le pregunté:

-¿Quieres comprobar mi verdadera fuerza Athenea? – Ella asintió con la cabeza y se colocó en la posición defensiva. Me puse en pose para cargar energía y pude observar como Beatriz y su amigo observaban con curiosidad.

Empecé a cargar energía con mucho esfuerzo y todo empezó a temblar, el suelo quebrajó al mi alrededor y unos rayos oscuros empezaron a salir de mi cuerpo golpeando todo lo que se encontraba a su paso. Athenea los esquivaba y pudo ver como un aura negra empezó a salir de mi cuerpo:

-¿Cómo puede tener tanta fuerza este chico? – Preguntó el amigo de Beatriz, pero todo empezaba a volverse más oscuro y era como si la poca luz del lugar fuese desapareciendo poco a poco. Cuando paré de cargar energía me eché para adelante y provoqué una onda expansiva tan fuerte que provocó la caída de Beatriz y su amigo, y haciendo que Athenea se echase hacia atrás.

Ella no daba crédito y no logró verme como me puse a sus espaldas. No quise hacerle daño pero la agarré por detrás con fuerza sin que me viese y se puso muy tensa.

-Dudo que me hagas algo Athenea, vamos a dejarlo por hoy porque no te veo muy animada – le dije sin hacerle ningún tipo de daño y ella se notó que relajó todos sus músculos porque ya no hacía fuerza. Yo me quité el aura como si no me costase y Athenea se dio la vuelta para mirarme fijamente a los ojos desde muy cerca.

-Espera que te curo tus heridas con cuidado – Empezó aplicarle con las manos unas luces bastante agradables, pero lo hacía con mucha delicadeza porque sabe que es muy difícil curar a un mago de oscuridad con ese tipo de magias.

Una vez que acabó bajamos hasta el suelo y empezamos hablar del entrenamiento mientras los otros dos se peleaban con bastante brusquedad, algo que no me gustó porque yo no tuve tanta brutalidad con Athenea.

Nosotros a la media hora de que empezasen a combatir nos fuimos de allí porque nos aburríamos.

Una vez que salimos de la zona de entrenamiento avanzamos para uno de los parques interiores que había dentro del centro y nos sentamos para charlar un rato mientras veíamos a los más pequeños jugar con monopatines, patines, bicicletas e incluso algunos no paraban de tirarse globos de agua.

-Peleas bastante bien Athenea, no sabía que tuvieses tanto potencial y veo que sabes ocultarlo muy bien – le dije cuando llega estaba mirando su móvil por si tenía alguna llamada.

-Soy bastante dura ya te lo dije aunque tengo que explotar más mis habilidades de agilidad.
-¿Estás de broma? Eres realmente rápida y me sorprende que no haya podido verte en algunas ocasiones porque nunca tuve problemas con nadie en eso y eres la primera te lo juro.

-Las tonterías que dices suelen gustarme, pero hablando en serio, no he podido contigo y dudo que pueda –decía con sinceridad y ahora ya estaba fijamente mirándome a los ojos – Cuando cargaste esa energía pude darme cuenta de que guardas mucha más dentro y te hiciste el loco para poder asustarme, pero tengo que reconocerlo porque lo conseguiste.

-Cada uno dice tonterías porque tú tienes mucha fuerza y yo aunque tuviese más, sería complicado vencerte en una batalla.

-Bueno da igual, por lo que veo eres un cabezón aunque en cabezonería no me superas jajaja.

Nos estuvimos riéndonos un buen rato mientras veíamos como se iba haciendo de noche por la gran cristalera que había en el parque. Observábamos el atardecer más bonito que había visto nunca y pude comprender que Athenea poco a poco se iba convirtiendo en una buena amiga.

-Iván va siendo hora de marcharnos, yo al menos empiezo a tener sueño y tenemos que mentalizarnos para poder realizar la misión que va a ser dentro de tres días.

-Sí tienes razón, yo prefiero meditarlo con la almohada, venga vámonos para nuestros apartamentos.

Anduvimos un buen rato y comprobamos que poca gente había ya por los pasillos y sólo los más raros del centro estaban hablando en bancos mientras compartían cartas muy raras. Cuando llegamos a los apartamentos nos despedimos Athenea y yo con dos besos y cada uno se fue para sus diferentes zonas.

Cuando llegué a mi apartamento encendí la televisión que aparecían las noticias de nuevo con la guerra y el pequeño comunicado que hacía el jefe del ejército sobre los aprendices Brain y los Brain que irían al conflicto. Ya me quedé allí viéndolo hasta que pude quedarme dormido por el cansancio tan pronunciado que tenía.

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